La ciudadanía global plantea un modelo basado en la comunidad y en el individuo:
- consciente de la dignidad de todas las personas y su necesario ejercicio,
- consciente de su pertenencia a una comunidad local y global al mismo tiempo,
- comprometido de manera activa en la consecución de un mundo más justo y sostenible,
- cuyo objetivo es contribuir a erradicar la injusticia y la pobreza.
Los ciudadanos y ciudadanas globales
- son conscientes de la gran amplitud y de los desafíos del mundo actual,
- se reconocen a sí mismos y a los demás como sujetos con dignidad, con obligaciones que cumplir y derechos que pueden exigirse, y con poder para conseguir cambios,
- se responsabilizan de sus actuaciones, se indignan ante las injusticias y frente a cualquier vulneración de los DDHH,
- respetan y valoran la equidad de género, la diversidad y las múltiples pertenencias identitarias de las personas y de los pueblos como fuente de enriquecimiento humano,
- se interesan por conocer, analizar críticamente y difundir el funcionamiento del mundo en lo económico, político, social, cultural, tecnológico y ambiental,
- participan, se comprometen con la comunidad en los diversos ámbitos, desde los locales a los más globales, con el fin de responder a los desafíos y lograr un mundo más equitativo y sostenible,
- contribuyen a crear una ciudadanía activa, que combate la desigualdad a través de la búsqueda de la redistribución del poder, de las oportunidades y recursos.
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